El querer que duele, el que mantiene
me echa, me llama
me vuelve fuego
me enfriá..
me duerme
me detiene
el querer que me vuela.
Las letras de mi ser
te corren.
Te comen.
¿me ves?
El instante de la mañana que tarda mi parpado en abrirle camino al lugar que me hace presente.
En ese instante, te veo. Y nunca mas.
Un botón. Un alfiler de gancho. El hilo y la aguja. El cordón. El alma.
Me ajusta, me mira, me besa y se echa a volar.
Me, te, le.
Anda en busca, observa. Su cielo, su maquiavelo. Es la corriente de la gente, la que me corre y me deja al costado. Y te miro, a vos, mirándolos. Y en un instante que tarda tu ojo en girar hacia mi pupila. En ese instante, te veo. Y nunca mas.
La bufanda.
La maquina de escribir.
La radio.
El día.
Vuestro plato.
Ventila tu amor el desastre de hoy.
El labio orgulloso de ser labio popular, reclamado en su atributo.
Nos abriga, nos escribe, nos habla, nos anochece, nos sirve. Me vive. Me mata.
miércoles, 12 de mayo de 2010
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