De mis manos nacen
De los recuerdos
se alimentan
Con lo sueños se
lavan
Con los ojos se
pelean
De mi voz se
adueñan
De los oídos me
protegen
Con los dedos
tararean
Con los papeles se
acuestan
De mi camino,
fieles testigos
De mis ideas, insensatas
serenatas
De mi cuerpo, un
buen abrigo
De mi alma,
sinceras palabras.